La ciudad medieval de Asís, lugar de nacimiento de San Francisco, fundador de la Orden Religiosa Franciscana, es uno de los 49 lugares italianos que la UNESCO ha incluido en la World Heritage List.

Según el Comité UNESCO, la ciudad de Asís constituye un modelo único de continuidad histórica de una ciudad con su paisaje cultural y el conjunto del sistema territorial. En particular la Basílica de San Francisco contiene un conjunto de obras de arte, representativas de la máxima expresión del genio creativo humano y ejemplo extraordinario de un tipo de conjunto arquitectónico que ha influido de forma decisiva en el desarrollo del arte y de la arquitectura.

Además de ser la ciudad de los santos San Francisco y Santa Clara, y símbolo de sus mensajes de paz. Asís es una localidad sumamente acogedora y gran ejemplo de espíritu hospitalario de los italianos. A todo ello se suma que toda la zona circunstante, hasta Perusia, ofrece una serie infinita de atractivos naturales, históricos y gastronómicos.

Arquitectos, albañiles y canteros han donado a Asís una fachada incomparable, pero a señalar su destino y su lugar en la historia ha sido, sin lugar a dudas, la figura de San Francisco, el santo que hablaba con los animales.

A él se le dedica el monumento más importante de Asís: la Basílica de San Francisco,que se compone de dos iglesias sobrepuestas (la inferior y la superior) y de una cripta excavada en 1818. Donde se conserva la tumba del santo y que consiste en un simple sarcófago apoyado en la roca desnuda.

Cimabue, Giotto, los Lorenzetti, Simone Martini y los mayores artistas de los siglos XIII y XIV, han decorado las paredes y los techos de la basílica con frescos. El lugar es una meta obligada para todos aquellos, creyentes y no creyentes, que sientan actual, hoy en día, el mensaje franciscano.

El conjunto está formado por dos iglesias sobrepuestas e independientes. La basílica superior- de aspecto gótico, luminoso y esbelto – es famosa en todo el mundo por los espléndidos frescos de Giotto y de su escuela que, con un fondo azul intenso, pintaron entre el año 1296 y el año 1300 28 imágenes con distintos episodios de la vida de San Francisco. Una espléndida y emocionante representación al lado de la cual se sitúan otras obras maestras del arte italiano, empezando por los frescos realizados por Cimabue en el transepto, en el crucero y en el ábside.

La basílica inferior, más austera y oscura, está decorada con obras de los grandes maestros de la escuela florentina y sienesa del siglo XIV: Giotto y artistas de su entorno como Cimabue, Somine Martini y Pietro Lorenzetti.

La visita al conjunto se completa con un paseo por el Claustro y por el Museo del Tesoro. El cuál sufrió importantes daños a causa del terremoto de 1997. Con la caída de la volta, quedó dañada en dos puntos y numerosos y graves deterioros en el tímpano del transepto: 130 metros cuadrados de frescos medievales fueron reducidos a miles de pequeños fragmentos.

Inmediatamente se procedió a la restauración, llevada a cabo en un tiempo récord. Hoy,se encuentra lista para recibir a visitantes.

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